Guarde desde ya los documentos que luego va a necesitar para solicitar la ciudadanía y la pensión

Guarde desde ya los documentos que luego va a necesitar para solicitar la ciudadanía y la pensión

En repetidas ocasiones recibo preguntas de clientes acerca de si aún tengo los documentos de cuando ellos llegaron a Canadá. Tengo gente que me pide copias de documentos de hace 35 años, cuando comencé a trabajar en esta profesión.

Recientemente tuve una llamada de una joven que está a punto de iniciar su trámite de ciudadanía y quiere recibir el bono de un año en el conteo de los requisitos de residencia. Para esto necesita demostrar que trabajó legalmente por dos años antes de recibir su residencia permanente. Este caso es de los últimos 5 años y logramos sin mayores problemas conseguir los documentos que necesitaba pues estaban en nuestro sistema computacional.

En otros casos, cuando los procesos se hicieron décadas atrás, es mucho más complicado obtener la documentación. Nosotros sólo guardamos los documentos por siete años y después de este tiempo el expediente es destruido.

En el pasado he visto situaciones muy interesantes que, a pesar de que no son de inmigración, sí afectan a todas las personas que somos inmigrantes ya que, en algún momento, tendremos que hacer el trámite para nuestra ciudadanía y luego la pensión, ya sea el Canada Pension Plan o el Old Age Security.

Son muchas las personas que me han llamado o visitado sumamente preocupadas porque están haciendo sus trámites para el Canada Pension Plan y para el Old Age Security, y en dicho proceso se encuentran en situaciones difíciles de solucionar.

Personas que llegaron a Canadá muy jovencitas y que ahora, años después, van a cumplir 65 años y por tanto están haciendo el trámite para su pensión. Y uno de los requisitos de Services Canada (si la persona no es nacida en el país), es que tiene que presentar documentos del momento en que llegó a Canadá, ya sea ciudadano canadiense naturalizado o residente permanente.

Generalmente piden el pasaporte original con el que la persona entró al país o el ticket de avión que usó para llegar. Obviamente la mayoría de las personas, y me incluyo, ya no tenemos ni el pasaporte ni el boleto. En consecuencia, la situación se convierte en desesperante.

Me parece una falla del gobierno que en ningún momento nadie avise al recién llegado que debe guardar esos documentos. Por suerte, todas las oficinas del gobierno aceptan cualquier otro documento oficial que demuestre la fecha en que la persona llegó al país o el tiempo que ha trabajado legalmente, como en el caso de la ciudadana arriba mencionada.

En este tipo de situaciones hay que contactarse con la Canada Revenue Agency y ordenar los récords de los impuestos de los años pertinentes para enviarlos a Services Canada con una carta explicando la situación.

Ninguno de nosotros pensamos en lo que vamos a necesitar en el futuro para hacer estos trámites. Incluso yo, después de haber visto una gran cantidad de personas con problemas porque no pueden probar su entrada al país, me estoy empezando a preocupar.

Yo llegué a Canadá hace 46 años, y en ese momento, cuando uno entraba lo que le daban como prueba de entrada era un papelito engrapado al pasaporte, ni siquiera era un formulario. A estas alturas yo no tengo ni el pasaporte ni ese papelito, no hay nada registrado, por lo que también voy a tener que preocuparme por conseguir pruebas cuando llegue el momento de hacer mi solicitud para mi pensión.

Normalmente, cuando se está haciendo el trámite para el Canada Pension Plan y el Old Age Security, los requisitos son que la persona tenga o esté por cumplir 65 años de edad (se puede iniciar el trámite más o menos once meses antes de cumplir esa edad), tener estatus legal en Canadá y cumplir con los requisitos de la residencia y “otros documentos”. Y aquí, en “otros documentos”, es donde está el problema.

La documentación que piden, si la persona nació fuera de Canadá, son el certificado de ciudadanía, el certificado de naturalización, el pasaporte original con el sello de entrada, y, además, copia de la residencia permanente o el papelito que daban antes como residencia permanente, que se llamaba IMM1000, Record of Landing, y que ahora es la Tarjeta de Residencia Permanente.

Si usted no ha vivido toda su vida en Canadá, quieren documentación que pruebe la historia de residencia en el país, y nuevamente quieren ver el pasaporte con el cual entró a Canadá, la visa con la cual vino, las declaraciones en aduanas, o cualquier otra documentación que pruebe la historia de la residencia.

Obviamente, cuanto más tiempo se ha vivido en Canadá más complicado se hace el poder presentar la documentación. Por ejemplo, generalmente en la mayoría de los países cuando uno renueva el pasaporte ellos se quedan con el pasaporte viejo, y por ende el pasaporte donde estaba la estampa de la entrada a Canadá se pierde. También, algunas personas pierden el record de residencia permanente, y esto es algo que el gobierno pide.

En conclusión, quiero dejar bien clara la idea de que es importante que se guarde toda la documentación que pruebe la entrada inicial que se hizo como residente permanente a Canadá, o los permisos de trabajo y la residencia si se hizo el trámite estando en Canadá. Esa es la mejor vía para facilitar luego el proceso de obtención del Canada Pension Plan, del Old Age Security o probar la estadía legal en Canadá antes de obtener la residencia para el bono de un año de la ciudadanía.

Si es absolutamente imposible conseguir dicha documentación, la manera de probar esa residencia es hablar a Revenue Canada al teléfono 1-800-959-8281, y solicitar lo que se conoce como “Option C Printout” del año en que la persona llegó al país o hacer una copia de la cuenta de la persona. Otra opción también es contactar al Ministerio de Salud y pedir el record de las visitas que se han hecho a los médicos y que han sido cubiertas con el seguro medico.

Si la persona llegó al país en los últimos quince años, también se puede pedir el record de entradas y salidas de Canadá, con el cual se puede corroborar por lo menos cuándo fue la primera fecha en que entró al país.

Guardemos los documentos desde ya para no tener dolores de cabeza en el futuro.

Vilma C. Filici BA. B.Ed. RCIC
Regulated Canadian Immigration Consultant ICCRC Number R410727
E-mail: [email protected]

Los derechos de la ciudadanía parecieran estar amenazados en Canadá

Los derechos de la ciudadanía parecieran estar amenazados en Canadá

La Carta de Derechos y Libertades de Canadá garantiza los derechos fundamentales de los ciudadanos canadienses. Estos son derechos que disfrutamos en Canadá pero que no necesariamente se disfrutan en todos los países del mundo. Desafortunadamente, en este clima actual de antiinmigración en el mundo, hay algunas personas en el país que están tratando de desafiar nuestros derechos y libertades.

Los ciudadanos canadienses disfrutamos de varios derechos que hemos heredado de Inglaterra desde el año 1215, conocidos como la Gran Carta de las Libertades o la Carta Magna, y en 1982 se enmendó la Constitución de Canadá para establecer firmemente la Carta de Derechos y Libertades de Canadá.

Una persona se convierte en ciudadano canadiense por elección por medio del proceso de naturalización, por nacimiento a través del principio de “Jus Solis” (naciendo en el suelo) o el principio de “Jus Sanguinis” (por descendencia). El principio de Jus Solis es un principio respetado internacionalmente y otorga a cualquier persona nacida en suelo Canadiense el derecho a la ciudadanía, excepto a los hijos de diplomáticos. Aquí, el estado migratorio de los padres es irrelevante.

Como ciudadanos canadienses, disfrutamos de libertad de conciencia y religión; libertad de pensamiento, creencia, opinión y expresión; libertad de reunión pacífica; libertad de asociación; libertad de movilidad para vivir y trabajar en cualquier parte de Canadá; libertad de salir e ingresar libremente con un pasaporte canadiense; y el derecho a practicar la cultura individual y celebrar el multiculturalismo.

Como ciudadano de Canadá, una persona tiene derechos democráticos que incluyen el derecho al voto y el derecho a postularse para un cargo político en el país; solicitar y trabajar en empleos restringidos que requieren una autorización de seguridad de alto nivel y, a menudo, se pagan muy bien.

Además de estos beneficios, los ciudadanos canadienses no tienen que preocuparse de perder su estatus o de renovar su estatus en Canadá. Los hijos de ciudadanos canadienses reciben la ciudadanía canadiense al nacer y, como ciudadano canadiense, una persona tiene derecho a recibir apoyo consular en cualquier parte del mundo. Algunos de estos derechos fueron brevemente eliminados en la última década, pero por medio de retos legales se han vuelto a restablecer.

A cambio, los ciudadanos canadienses tienen que cumplir ciertos deberes. Estos incluyen: obedecer la ley; ser responsable por uno mismo y por su familia; servir en un jurado; ayudar a otros en la comunidad, proteger el patrimonio y el medioambiente de Canadá; y votar en las elecciones.

Como ciudadanos canadienses, es muy importante para aquellos de nosotros que no obtuvimos nuestra ciudadanía por nacimiento sino que por naturalización, ejercer nuestro derecho al voto, especialmente en el clima actual de anti-multiculturalismo que estamos viendo en el mundo.

Nuestro derecho a celebrar nuestras diversidades y culturas en Canadá está integrado en nuestra Carta de Derechos y Libertades. Las mentiras recientes sobre una supuesta e inexistente “crisis de refugiados”, tal y como he explicado en artículos anteriores, y el sentimiento antiinmigrante, no son algo nuevo. La historia nos muestra que en cada momento electoral se difunden falsedades sobre solicitantes de asilo e inmigrantes que llegan a Canadá, con el único objetivo de ganar votos creando una opinión de que el inmigrante está entrando para robar empleos y servicios sociales a los ciudadanos canadienses. Esto simplemente no es cierto y se ha demostrado hasta la saciedad de que no es cierto, tal y como también lo he indicado en artículos anteriores.

Pero este tipo de campañas antinmigración ocurren en todos los niveles del gobierno, y en estos días es común ver en las redes sociales a concejales de la ciudad que intentan influir con estas temáticas a los votantes para las próximas elecciones municipales en Toronto.

También, en Agosto, el Partido Conservador, en su convención nacional, aprobó una resolución que busca impedir que los niños nacidos en Canadá, que no tengan un padre que sea ciudadano canadiense o residente permanente, se conviertan en ciudadanos canadienses. Se refirieron a esta situación como “turismo de nacimientos”, y la resolución no vinculante fue apoyada por una mayoría que le pide al gobierno que promulgue una legislación para eliminar completamente la ciudadanía por nacimiento en Canadá, a menos que uno de los padres del niño nacido sea ciudadano canadiense o residente permanente. Obviamente hay mucha oposición a esta política ya que por castigar a las pocas personas que vienen a dar a luz en Canadá para que los niños automáticamente obtengan la ciudadanía, se castigaría a miles de personas que dan a luz mientras se encuentran estudiando, trabajando o pidiendo asilo en Canadá.

Los ciudadanos canadienses continúan recibiendo los mismos beneficios sociales que obtuvieron como residentes permanentes, como por ejemplo el cuidado de la salud, las escuelas públicas y otros servicios sociales. Una vez que una persona es ciudadana canadiense, todos los derechos se otorgan a la persona como si hubiera nacido en Canadá.

Los cambios propuestos por el Partido Conservador a la ciudadanía por nacimiento en Canadá van en contra de nuestra Carta de Derechos y Libertades. Y si usted, como yo, está en contra de estos cambios propuestos y del sentimiento antiinmigrante, hay algo que puede hacer. Si es ciudadano canadiense, vote, participe en política. Si no es ciudadano canadiense, pero es residente permanente, conviértase en ciudadano canadiense para que pueda participar en las políticas del país que afectan a los inmigrantes.

Para poder solicitar la ciudadanía canadiense, una persona debe ser residente permanente de Canadá y debe haber vivido en el país durante 1,095 días en los 5 años anteriores de solicitar la ciudadanía. Durante esos cinco años, la persona debe haber presentado sus declaraciones de impuestos de por lo menos tres años y haber pagado los impuestos adeudados. Además, una persona debe poder hablar y escribir en uno de los idiomas oficiales de Canadá: inglés o francés.

Quiero terminar la columna diciendo que no podemos simplemente sentarnos y permitir que lo que está sucediendo en los EE. UU. suceda también en Canadá. Como ciudadanos canadienses tenemos derechos fundamentales que están en riesgo, pero también tenemos el poder, el deber y la obligación de involucrarnos en política, de votar y de influir en las decisiones que se toman en este nuestro nuevo país.

Vilma C. Filici BA. B.Ed. RCIC
Regulated Canadian Immigration Consultant ICCRC Number R410727
E-mail: [email protected]

Ahora ya no hay motivo para no hacerse ciudadano canadiense

Ahora ya no hay motivo para no hacerse ciudadano canadiense

Hace un par de semanas fue noticia la revelación de un informe que plantaba que el porcentaje de inmigrantes que solicitaban la ciudadanía canadiense tuvo una caída entre los años 2011 y 2016, como resultado de lo que un experto ha dado en llamar “Cambios en la política de ciudadanía de la era de Harper”.

De acuerdo con las noticias, el informe reveló que la tasa de naturalización general de Canadá cayó al 82.7 por ciento, desde el 85.6 por ciento en ese período. Y ese fue precisamente el periodo durante el cual el anterior gobierno conservador del entonces primer ministro Stephen Harper elevó los requisitos de residencia, idioma y conocimiento, así como el precio de la solicitud de ciudadanía.

Sin embargo, esos son ya requisitos del pasado, dado que, en el mes de octubre del 2017, el ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Ahmed Hussen, anunció cambios importantes al programa de ciudadanía. Aunque en realidad, más que cambios, fueron medidas que nos llevaron al status quo del pasado, dado que la ley es la misma que existió antes de que el gobierno conservador anterior la eliminara.

Estos cambios entraron en vigor hace ya cinco meses, sin embargo, todavía continúo recibiendo llamadas en mi oficina preguntando cuándo es que va a cambiar la Ley de Ciudadanía. Aprovecho entonces el momento para ratificar a todos los lectores de que estos cambios ya están en pie, y que por tanto éste es el momento oportuno en que deben hacer sus trámites.

El requisito de tiempo en Canadá para que un residente permanente pueda iniciar un trámite de ciudadanía es que debe haber residido en Canadá físicamente durante tres años en un periodo de cinco años. Algo que queda de la ley anterior es el requisito que las personas deben haber hecho sus declaraciones de impuestos y presentar pruebas por los años compatibles con el tiempo requerido para la solicitud, es decir tres años de cinco. También tienen que presentar certificados policiales de Canadá y de cualquier país en que hayan estado por más de 183 días en los últimos 5 años. Todos estos documentos deben ser presentados en el momento de enviar el trámite. Se debe enviar una solicitud perfeccionada.

A las personas que hicieron su trámite estando dentro de Canadá se les dará medio día por cada día que estuvieron en el país antes de obtener la residencia permanente, hasta un máximo de un año. Esto significa que si la persona estuvo en Canadá por dos años entonces no tendrá que esperar tres años sino solamente dos para poder iniciar su trámite.

Las personas que se benefician de este “bono” son por ejemplo los refugiados que fueron aceptados y se hicieron residentes; las esposas y esposos y parejas en unión libre que fueron patrocinados dentro del país; las personas que fueron aceptadas por razones humanitarias y de compasión; las personas que recibieron su residencia bajo el programa de caregivers; las personas que hicieron el trámite por estar con un permiso de residencia temporal; los estudiantes internacionales y trabajadores temporales quienes hicieron sus trámites de residencia mientras estaban en Canadá con permiso de estudiante o trabajador, y otros que obtuvieron la residencia dentro del país.

Otro requisito, y uno de los más temidos al hacer el trámite de ciudadanía, es que el solicitante debe demostrar un nivel apropiado de los idiomas inglés o francés y también conocimientos de historia, geografía y política canadiense. Las personas entre 18 y 54 años deben hacer estos exámenes, pero quienes tengan menos de 18 y más de 54 años no deberán hacer ningún examen.

Hay que tener en cuenta también de que en junio del año pasado se implementaron otros cambios, y gracias a ellos los ciudadanos ya no deben demostrar intención de querer residir en Canadá después de haber obtenido la residencia: Esto aliviará la ansiedad de muchos adultos mayores que prefieren pasar los inviernos canadienses en climas más cálidos, y de personas que por razones de familia o trabajo necesitan salir de Canadá. La ley que le permitiría al gobierno revocar la ciudadanía a personas nacidas en suelo canadiense culpables de ciertos crímenes, fue eliminada. El ex Ministro de Inmigración al anunciar el cambio dejó claro que un ciudadano por el principio “Jus Solis”  (nacido en suelo) no puede ser despojado de su nacionalidad y que para las personas que cometan ofensas criminales hay suficientes leyes penales y procesos para enjuiciarlos.

Otro cambio importante es que los menores de 18 años pueden hacer su trámite de inmigración por sí solos sin tener que unirse a un trámite de sus padres. Recientemente también el gobierno cambió el precio para los aranceles de solicitantes menores de edad que hacen el trámite por si solos. El cambio fue de $550.00 de procesamiento a $100.00 que es el mismo monto que pagan los jóvenes que hacen el trámite como parte de un grupo familiar.  Para los jóvenes que han iniciado el trámite antes de la reducción de los aranceles y han pagado los $550.00, recibirán un cheque por la diferencia.

Los procesos para obtener la ciudadanía también se han agilizado y hemos pasado de tener que esperar hasta 5 años, en algunos casos, para poder obtener la ciudadanía a un proceso de un año o menos.

Los cambios a la Ley de Ciudadanía sin lugar a duda han sido bien recibidos por la comunidad inmigrante que se enteró de ellos. Para los que aún no los conocen espero alguien los ayude a conocerlos. Todos los aspectos negativos y punitivos que se implementaron bajo el gobierno anterior fueron eliminados en la nueva ley. Ahora depende de nosotros conocerlos, entenderlos y aplicarlos correctamente para convertirnos en ciudadanos de este país  y así poder  participar activamente en todos los aspectos incluyendo, participando en política ya sea votando por nuestros gobiernos municipales, provinciales y federal o presentándonos como candidatos a elecciones en los distintos niveles de gobierno.

Vilma C. Filici BA. B.Ed. RCIC
Regulated Canadian Immigration Consultant ICCRC Number R410727
E-mail: [email protected]

Gobierno reduce a $100 el pago para solicitar la ciudadanía de los niños que llegan solos al país

Algo que siempre le decimos a nuestros lectores y clientes es que deberían hacer el trámite para obtener la ciudadanía tan pronto como son elegibles para hacerlo. El Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Ahmed Hussen, opina igual, y para asegurarse de que los jóvenes menores de 18 años que quieran iniciar el trámite de ciudadanía sin entrar en la solicitud de sus padres cuenten con el dinero suficiente para hacerlo, les han rebajado los aranceles de $530.00 a $100.00, que es el mismo monto que pagan los menores que están haciendo el trámite como acompañantes de sus padres.

Este anuncio lo hizo el ministro Hussen el pasado 16 de febrero, y también dijo que a los jóvenes que han iniciado el trámite de ciudadanía y han pagado los $530.00 se les hará un reembolso de $430.00.

Es aconsejable obtener la ciudadanía canadiense ya que ésta tiene muchas ventajas que no tiene el estatus de residente permanente. El ciudadano canadiense no tiene ningún límite de tiempo para estar fuera de Canadá, puede salir y permanecer fuera del país el tiempo que quiera y regresar cuando quiera, aunque haya pasado años fuera.  Clarifico que me estoy refiriendo solamente a lo que no perder el estatus migratorio se refiere. Para la cobertura médica y las pensiones debe investigarse con los departamentos correspondientes.

En muchas ocasiones hemos visto a residentes permanentes que se han ausentado del país por más del tiempo permitido (que son tres años en cada período de cinco años) y se encuentran luego en problemas con su estatus a menos de que puedan probar que las razones por las cuales se ausentaron más de lo que estaba permitido era por razones fuera de su control, o que sus ausencias cabían dentro de las excepciones permitidas.

Como es evidente en el párrafo anterior, la “residencia permanente” no es tan “permanente” como nos gustaría que fuera. La residencia permanente se puede perder en situaciones en que un residente permanente haya sido encontrado culpable de una ofensa criminal en Canadá o fuera de Canadá por la cual el/ella podría haber recibido hasta diez años de una sentencia de cárcel de acuerdo con el Código Penal canadiense, o si un residente permanente recibe una sentencia de cárcel de seis meses o más.

En estos casos la persona tendrá que cumplir con la sentencia impuesta por el juez, y al finalizarla tendrá que pasar por el trámite con Inmigración, que en su mayoría culminará con una orden de deportación. En algunos casos la persona tendrá derecho a una apelación ante la División de Apelaciones de Inmigración, y en otros será deportada sin importar el tiempo que haya vivido en Canadá, su edad a la que llegó o si deja familia aquí.

Desde diciembre del 2012 también estamos viendo que anualmente a entre 800 y 1,000 residentes permanentes que obtuvieron su estatus migratorio por medio de refugio se les está revocando su estatus por haber regresado al país del cual habían dicho temer ser perseguidos.

La clave entonces para no perder el estatus migratorio en Canadá es hacerse ciudadano tan pronto como la persona cumple con el tiempo requerido para hacerlo. La ley dice que tiene que haber vivido en Canadá por tres años en las últimos cinco para poder iniciar el trámite. A las personas que vivían en Canadá con estatus temporal legal e hicieron su trámite de residencia permanente desde dentro se les da ½ día por cada día vivido en el país por un máximo de un año hacia la residencia. O sea que, si la persona estuvo en Canadá por dos años antes de obtener la residencia, sólo debe esperar dos años después de haberla recibido para poder iniciar le tramite.

También se debe enviar prueba de haber hecho declaraciones de impuestos por tres años en los últimos cinco y se debe enviar certificado de antecedentes penales. Vale destacar también que las personas que sean menores de 18 o mayores de 54 años no deberán hacer examen de conocimientos de Canadá o de idioma oficial.

Otros beneficios que no tienen que ver con perder el estatus migratorio en Canadá son el poder votar en la elecciones federales, provinciales y municipales, y el poder presentarse como candidato en las elecciones.

A muchas personas les motiva iniciar el trámite de ciudadanía para obtener un pasaporte canadiense ya que con éste tiene más libertad de movilización y aceptación en el mundo.  Pero en realidad el pasaporte canadiense y la ciudadanía en sí pueden llegar a ser mucho más útiles que para simplemente vagar por el mundo de turista.

El ser ciudadanos canadiense garantiza que la persona reciba protección del gobierno si se encuentra fuera de Canadá y con problemas, por ejemplo, si se encuentra en medio de un conflicto armado el gobierno canadiense los repatria. En el 2006 Canadá evacuó a unos 15,000 ciudadanos Canadiense del Líbano durante los conflictos entre el Líbano e Israel. También hemos visto muchos casos de periodistas canadienses que han tenido problemas en el exterior y el gobierno canadiense interviene de su parte para lograr su puesta en libertad y su regreso a Canadá.

Hay muchas personas que piensan que para obtener la ciudadanía deben renunciar a la de su país. A éstas les digo que Canadá no requiere en ningún momento que el solicitante renuncie a su país o países de nacionalidad ya que acepta múltiples ciudadanías. El trámite es relativamente sencillo si se ha cumplido con los requisitos y el proceso tiene una duración de más o menos un año.

Los beneficios de ser ciudadano son muchos e importantes. Uno nunca sabe en qué momento debe ausentarse del país o en qué momento pudiera entrar en situaciones sólo siendo ciudadano puede ser protegido.

Además, si vivimos en este país deberíamos no sólo ver los beneficios que nos brinda Canadá, sino que ver también cómo nosotros podemos beneficiar al país. Por ejemplo, involucrarnos en la vida cívico-política de Canadá y tomar la responsabilidad de elegir a quienes nos gobiernan es una forma de contribuir con el país, y, lógicamente, al involucrarnos en las diferentes fuerzas políticas también podemos influenciar más cambios para el beneficio de todos.

Inmigración: ¿cuál es el problema con el proyecto de ley Bill-C23?

Inmigración: ¿cuál es el problema con el proyecto de ley Bill-C23?

Nuevo acuerdo con Estados Unidos pondría en peligro a algunos residentes permanentes canadienses

Una noticia muy importante que ha aparecido en los medios de comunicación durante los últimos días es la discusión que hay en este momento en el Parlamento Federal del Bill-C23, el cual ha sido introducido por el Ministro de Seguridad Publica Ralph Goodale, y que de ser aprobado va a dar mayores poderes a los oficiales migratorios de los Estados Unidos que operan desde suelo canadiense en las fronteras.
El hecho de que oficiales de inmigración estadounidense operen en suelo canadiense en las fronteras no es nada nuevo, es algo que ya ha estado sucediendo desde hace más de 60 años, según dijo el mismo Ministro de Seguridad Pública.
De hecho, en el aeropuerto internacional de Toronto hay agentes de inmigración estadounidenses que están haciendo el chequeo de las personas que van de entrada a Estados Unidos. Lo que va a suceder ahora es que va a haber más zonas en las cuales van a estar los agentes de Inmigración estadounidense haciendo el chequeo de las personas que quieren entrar a los Estados Unidos. Pero, además, de ser aprobada la nueva legislación, esta puede traer consigo problemas para los canadienses, y particularmente para los residentes permanentes.
Por ejemplo, en este momento, si una persona que está tratando de entrar a los Estados Unidos decide que no quiere contestar las preguntas que le hace el oficial de inmigración de los Estados Unidos y que no quiere someterse al trato de éste, el viajero simplemente puede decir que retira su pedido de entrada a los Estados Unidos y se puede retirar sin ningún problema.
Pero con la nueva legislación, al negarse a contestar las preguntas al agente migratorio estadunidense, la persona puede incluso ser detenida dados los nuevos poderes que tendrán estos oficiales de inmigración operando en suelo canadiense. Estos oficiales incluso van a tener el poder de revisar el cuerpo de la persona si hay sospechas de que están llevando algo escondido, situación que antes no podían hacer dado que los únicos autorizados para hacerlo eran los oficiales de inmigración canadiense.
Pero con la nueva legislación, si los oficiales de inmigración canadienses deciden que no es necesario revisar el cuerpo del viajero y por lo tanto no lo quieren hacer, los oficiales de Estados Unidos van a tener la autoridad para hacerlo ellos mismos. También tendrán el poder de portar armas en los aeropuertos.
Otro de los aspectos controversiales de la nueva legislación es que los oficiales de inmigración estadounidense operando en suelo canadiense van a poder impedir el ingreso de los ciudadanos y residentes canadienses a Canadá.
En estos momentos, si una persona llega al puerto de entrada canadiense y ha estado fuera del país más del tiempo permitido por ley (que son tres años en un periodo de cinco años), es decir que si la persona estuvo fuera del país más de tres años en cinco años, un oficial de inmigración canadiense puede escuchar su caso y, si decide que hay razones de humanidad y compasión por las cuales se quedó fuera del país más del tiempo permitido por la ley, el oficial puede dejarlo entrar sin quitarle la residencia permanente.
También, si el oficial de inmigración cree que la persona ya perdió su residencia permanente por el hecho de haberse quedado fuera del país más del tiempo permitido, dado que es un residente permanente le tiene que permitir la entrada a Canadá. Obviamente va a escribir un reporte diciendo que la persona perdió la residencia permanente, pero ésta podrá entrar a Canadá y presentar una apelación ante la Corte de Apelaciones de Inmigración.
De ser aprobada la nueva legislación, el problema va a ser que, si enfrenta a un oficial de inmigración estadounidense, éste va a poder negarle la entrada a Canadá, con lo que va a perjudicar el estatus de inmigración canadiense de esa persona.
Otra situación por la que los críticos están muy preocupados es por todo lo que está sucediendo en los Estados Unidos con las políticas migratoria del presidente Donald Trump.
Hay que recordar que estas medidas comenzaron a discutirse en el año 2011 entre el Primer Ministro Stephen Harper y el presidente Barack Obama, y partes del tratado se han ido implementando de a poco. El tema de, lo volvieron a discutir en marzo del 2015 y se habló de esta posibilidad de hacer el chequeo en cada país, en los pasos fronterizos donde hubiera personas o productos entrando a cualquiera de los dos países.
En ese momento, bajo el gobierno de Obama, la situación de muchas personas de distintos países en los Estados Unidos no era la misma que es hoy en día. Porque hoy se ha visto la prohibición de viajar que impuso Trump a los ciudadanos de siete países específicos, y aunque las cortes han puesto un alto a esa prohibición, de todas maneras, Trump le dio licencia a las personas y a los oficiales de inmigración de actuar de manera racista en contra de ciudadanos de ciertos países.
Hemos visto por ejemplo el caso de una familia de Quebec que no era ni siquiera de uno de los pises que estaba en la prohibición de entrar a los Estados Unidos, pero que si eran musulmanes. En el puerto de entrada un oficial de inmigración estadounidense les preguntó sobre su religión y sobre la opinión que ellos tenían del presidente de los Estados Unidos, y les prohibió la entrada.
En ese sentido, aunque el tratado diga que se van a respetar las leyes canadienses dentro del suelo canadiense, y que se va a respetar la Carta de Derechos y Responsabilidades del Ciudadano, no tenemos ninguna garantía de que así va a ser, y tampoco se puede controlar el abuso de poder en el que pudieran incurrir los oficiales migratorios estadounidenses.
Ante esta situación, lo que se debe hacer es cabildear y pedir al gobierno de Canadá que se hagan modificaciones a esta ley. Ya pasó la primera lectura, pero tiene que pasar la segunda y tercera y después debe ir al Senado antes de que sea proclamada ley, por lo que en estos momentos deberíamos estar escribiéndole a nuestros miembros del Parlamento diciéndoles que definitivamente deben hacerle cambios a esta normativa, la cual no puede ser implementada de la forma en que fue escrita puesto que ha habido muchos cambios negativos en el trato de los inmigrantes desde que se inició esta cooperación de seguridad en la frontera De Estados Unidos y Canadá.

 

Una noticia muy importante que ha aparecido en los medios de comunicación durante los últimos días es la discusión que hay en este momento en el Parlamento Federal del Bill-C23, el cual ha sido introducido por el Ministro de Seguridad Publica Ralph Goodale, y que de ser aprobado va a dar mayores poderes a los oficiales migratorios de los Estados Unidos que operan desde suelo canadiense en las fronteras.
El hecho de que oficiales de inmigración estadounidense operen en suelo canadiense en las fronteras no es nada nuevo, es algo que ya ha estado sucediendo desde hace más de 60 años, según dijo el mismo Ministro de Seguridad Pública.
De hecho, en el aeropuerto internacional de Toronto hay agentes de inmigración estadounidenses que están haciendo el chequeo de las personas que van de entrada a Estados Unidos. Lo que va a suceder ahora es que va a haber más zonas en las cuales van a estar los agentes de Inmigración estadounidense haciendo el chequeo de las personas que quieren entrar a los Estados Unidos. Pero, además, de ser aprobada la nueva legislación, esta puede traer consigo problemas para los canadienses, y particularmente para los residentes permanentes.
Por ejemplo, en este momento, si una persona que está tratando de entrar a los Estados Unidos decide que no quiere contestar las preguntas que le hace el oficial de inmigración de los Estados Unidos y que no quiere someterse al trato de éste, el viajero simplemente puede decir que retira su pedido de entrada a los Estados Unidos y se puede retirar sin ningún problema.
Pero con la nueva legislación, al negarse a contestar las preguntas al agente migratorio estadunidense, la persona puede incluso ser detenida dados los nuevos poderes que tendrán estos oficiales de inmigración operando en suelo canadiense. Estos oficiales incluso van a tener el poder de revisar el cuerpo de la persona si hay sospechas de que están llevando algo escondido, situación que antes no podían hacer dado que los únicos autorizados para hacerlo eran los oficiales de inmigración canadiense.
Pero con la nueva legislación, si los oficiales de inmigración canadienses deciden que no es necesario revisar el cuerpo del viajero y por lo tanto no lo quieren hacer, los oficiales de Estados Unidos van a tener la autoridad para hacerlo ellos mismos. También tendrán el poder de portar armas en los aeropuertos.
Otro de los aspectos controversiales de la nueva legislación es que los oficiales de inmigración estadounidense operando en suelo canadiense van a poder impedir el ingreso de los ciudadanos y residentes canadienses a Canadá.
En estos momentos, si una persona llega al puerto de entrada canadiense y ha estado fuera del país más del tiempo permitido por ley (que son tres años en un periodo de cinco años), es decir que si la persona estuvo fuera del país más de tres años en cinco años, un oficial de inmigración canadiense puede escuchar su caso y, si decide que hay razones de humanidad y compasión por las cuales se quedó fuera del país más del tiempo permitido por la ley, el oficial puede dejarlo entrar sin quitarle la residencia permanente.
También, si el oficial de inmigración cree que la persona ya perdió su residencia permanente por el hecho de haberse quedado fuera del país más del tiempo permitido, dado que es un residente permanente le tiene que permitir la entrada a Canadá. Obviamente va a escribir un reporte diciendo que la persona perdió la residencia permanente, pero ésta podrá entrar a Canadá y presentar una apelación ante la Corte de Apelaciones de Inmigración.
De ser aprobada la nueva legislación, el problema va a ser que, si enfrenta a un oficial de inmigración estadounidense, éste va a poder negarle la entrada a Canadá, con lo que va a perjudicar el estatus de inmigración canadiense de esa persona.
Otra situación por la que los críticos están muy preocupados es por todo lo que está sucediendo en los Estados Unidos con las políticas migratoria del presidente Donald Trump.
Hay que recordar que estas medidas comenzaron a discutirse en el año 2011 entre el Primer Ministro Stephen Harper y el presidente Barack Obama, y partes del tratado se han ido implementando de a poco. El tema de, lo volvieron a discutir en marzo del 2015 y se habló de esta posibilidad de hacer el chequeo en cada país, en los pasos fronterizos donde hubiera personas o productos entrando a cualquiera de los dos países.
En ese momento, bajo el gobierno de Obama, la situación de muchas personas de distintos países en los Estados Unidos no era la misma que es hoy en día. Porque hoy se ha visto la prohibición de viajar que impuso Trump a los ciudadanos de siete países específicos, y aunque las cortes han puesto un alto a esa prohibición, de todas maneras, Trump le dio licencia a las personas y a los oficiales de inmigración de actuar de manera racista en contra de ciudadanos de ciertos países.
Hemos visto por ejemplo el caso de una familia de Quebec que no era ni siquiera de uno de los pises que estaba en la prohibición de entrar a los Estados Unidos, pero que si eran musulmanes. En el puerto de entrada un oficial de inmigración estadounidense les preguntó sobre su religión y sobre la opinión que ellos tenían del presidente de los Estados Unidos, y les prohibió la entrada.
En ese sentido, aunque el tratado diga que se van a respetar las leyes canadienses dentro del suelo canadiense, y que se va a respetar la Carta de Derechos y Responsabilidades del Ciudadano, no tenemos ninguna garantía de que así va a ser, y tampoco se puede controlar el abuso de poder en el que pudieran incurrir los oficiales migratorios estadounidenses.
Ante esta situación, lo que se debe hacer es cabildear y pedir al gobierno de Canadá que se hagan modificaciones a esta ley. Ya pasó la primera lectura, pero tiene que pasar la segunda y tercera y después debe ir al Senado antes de que sea proclamada ley, por lo que en estos momentos deberíamos estar escribiéndole a nuestros miembros del Parlamento diciéndoles que definitivamente deben hacerle cambios a esta normativa, la cual no puede ser implementada de la forma en que fue escrita puesto que ha habido muchos cambios negativos en el trato de los inmigrantes desde que se inició esta cooperación de seguridad en la frontera De Estados Unidos y Canadá.
Vilma Filici

Ministra podría perder su ciudadanía

Ministra podría perder su ciudadanía

Podrían quitar ciudadanía a Ministra de Trudeau por haber “mentido” en su proceso migratorio

Durante las últimas semanas ha sido muy interesante darle seguimiento a la situación en la que se encuentra la Ministra de Instituciones Democráticas de Canadá, Maryam Monsef, quien siempre pensó que había nacido en Afganistán y por tanto todos sus documentos son afganos, cuando en realidad nació en Irán.

Al haber dado un lugar de nacimiento incorrecto, éste ha quedado registrado en sus documentos de inmigración y posteriormente en su ciudadanía canadiense, y por tanto hoy podrían quitarle no solamente la ciudadanía canadiense, sino que también la residencia permanente, y eventualmente deportarla, si se determina que el lugar de nacimiento era un hecho determinativo en la decisión de otorgarle a su madre, a ella y a sus hermanas, la residencia permanente en Canadá.

Esto es posible por la nueva Ley de Ciudadanía que está vigente en Canadá, la cual fue propuesta por el anterior gobierno conservador y fue apoyada por el Partido Liberal.

Bajo esta legislación, una persona en una situación como en la que se encuentra la ministra Monsef no tiene derecho a una audiencia en la cual pudiera probar que hay razones humanitarias y de compasión, que van más allá de la ley, que le permitan seguir viviendo en el país a pesar de que aparentemente haya habido un fraude migratorio.

Es interesante que en estos momentos se esté juzgando no solamente a la ministra Monsef, sino que a toda persona que se encuentra en una situación similar, con las leyes que están actualmente en efecto, cuando estas personas llegaron al país hace más de 30 años, tiempo en el cual las leyes eran mucho más relajadas y por tanto un refugiado podía llegar a Canadá sin tener documentación y de todas maneras se le procesaba el caso, no se le detenía. Se le hacían preguntas y estudios para determinar su nacionalidad, pero sin penalizarlos por llegar sin documentación o por decir que eran de un país donde en realidad no habían nacido.

La nueva ley fue introducida por el gobierno conservador de forma retroactiva, por lo cual afecta directamente tanto a la ministra Monsef como a cualquier otra persona que se encuentre en situaciones similares, no importa cuando haya llegado al país.

Los medios de comunicación y los especialistas están hablando sobre las posibles consecuencias de que a esta mujer se le quite la ciudadanía porque en realidad nació en Irán y no en Afganistán, tal y como dicen sus documentos de identidad. Ella ha dicho que llegó a Canadá cuando tenía 11 años de edad, que no fue ella quien dijo en qué país había nacido, sino que lo hizo su madre y  que ella recién se ha enterado de su lugar de nacimiento. Creo que se debería tener en cuenta que en el momento de su llegada era menor de edad  y no se le puede hacer responsable de la información que diera su madre y que aparece en los documentos.

Pero es interesante que nadie haya dicho que la mamá de la ministra Monsef era una viuda con varias hijas escapando de un país donde el abuso hacia las mujeres es reconocido internacionalmente, haya sido ese Irán o Afganistán. La madre y las hijas estaban en peligro, y una madre, como haría cualquier persona que se encuentre en peligro en cualquier país del mundo, usó los recursos que pudo para llegar a un lugar seguro donde pudo obtener protección.

Obviamente si no tuviéramos la nueva ley de ciudadanía vigente en este momento, el caso de la ministra Monsef y de otras personas que se encuentran en situaciones similares sería resuelto simplemente con una solicitud a la Corte de Apelación de Inmigración demostrando la situación que se vivía en esos países hace treinta años, y la situación que se continúa viviendo particularmente para las mujeres. Se podría argumentar el excelente perfil de la ministra y todos los estudios y trabajos que ha hecho, así como también su contribución política. Pero dado que el gobierno anterior, con el apoyo del Partido Liberal, votaron a favor de dicha ley, esto no se puede hacer.

El actual gobierno está implementando esta legislación al pie de la letra y hasta hay reportes de que a cierto número de personas se les quita la ciudadanía mensualmente. Y estamos hablando de personas que han cometido un error en su trámite, como el cometido por la Ministra Monsef, ya sea por necesidad, ignorancia, confusión, etc.

Durante la campaña electoral el Partido Liberal dijo que iba a hacer algunos cambios a esta ley, y el Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, John McCallum, ha dicho que efectivamente va a hacer cambios, particularmente en la sección que dice que se le puede revocar la ciudadanía a personas que sean acusadas de crímenes serios y sean encontradas culpables, aun si son nacidos en Canadá pero que tienen doble ciudadanía. Eso está bien claro que es uno de los cambios que piensan hacer.

La expectativa que yo tengo es que en vista de lo que está sucediendo con uno de sus propios ministros, el actual gobierno se dé cuenta de la gravedad y la injusticia del hecho de que a una persona que se considere culpable de haber dado testimonio falso, cualquiera sea la razón, se le quiera revocar la ciudadanía sin darle la oportunidad de apelación ante la Corte de Apelaciones de Inmigración.

Porque con la actual legislación prácticamente no tiene ningún derecho. No tiene derecho a apelar, sino que es el Ministro quien toma la decisión, la persona es informada y tiene derecho a una revisión judicial, la cual se limita a ver si hubo errores legales en el fallo. Pero generalmente no hay errores legales porque la ley dice que, si la persona mintió en el trámite o fue encontrada culpable de ciertos crímenes, automáticamente recibe una revocatoria.

Lo que se necesita es que se establezca el mismo procedimiento que se le da a cualquier otra persona, que pueda presentar su caso ante la Corte de Apelaciones de Inmigración para que, si bien no haya habido un error legal, por razones humanitarias y de compasión se le pueda permitir permanecer en el país.

En este sentido, creo que el caso de la ministra Monsef es una excelente oportunidad para que este gobierno analice nuevamente su posición ante esta ley, dado que se está afectando a una miembro de su propio gabinete. Puede hacer los cambios necesarios que sean justos, que no penalice a las personas por acciones hechas por desesperación para salvar sus vidas y las de su familia o por errores cometidos involuntariamente, como es el caso de la Ministra Monsef.

 

Durante las últimas semanas ha sido muy interesante darle seguimiento a la situación en la que se encuentra la Ministra de Instituciones Democráticas de Canadá, Maryam Monsef, quien siempre pensó que había nacido en Afganistán y por tanto todos sus documentos son afganos, cuando en realidad nació en Irán.

Al haber dado un lugar de nacimiento incorrecto, éste ha quedado registrado en sus documentos de inmigración y posteriormente en su ciudadanía canadiense, y por tanto hoy podrían quitarle no solamente la ciudadanía canadiense, sino que también la residencia permanente, y eventualmente deportarla, si se determina que el lugar de nacimiento era un hecho determinativo en la decisión de otorgarle a su madre, a ella y a sus hermanas, la residencia permanente en Canadá.

Esto es posible por la nueva Ley de Ciudadanía que está vigente en Canadá, la cual fue propuesta por el anterior gobierno conservador y fue apoyada por el Partido Liberal.

Bajo esta legislación, una persona en una situación como en la que se encuentra la ministra Monsef no tiene derecho a una audiencia en la cual pudiera probar que hay razones humanitarias y de compasión, que van más allá de la ley, que le permitan seguir viviendo en el país a pesar de que aparentemente haya habido un fraude migratorio.

Es interesante que en estos momentos se esté juzgando no solamente a la ministra Monsef, sino que a toda persona que se encuentra en una situación similar, con las leyes que están actualmente en efecto, cuando estas personas llegaron al país hace más de 30 años, tiempo en el cual las leyes eran mucho más relajadas y por tanto un refugiado podía llegar a Canadá sin tener documentación y de todas maneras se le procesaba el caso, no se le detenía. Se le hacían preguntas y estudios para determinar su nacionalidad, pero sin penalizarlos por llegar sin documentación o por decir que eran de un país donde en realidad no habían nacido.

La nueva ley fue introducida por el gobierno conservador de forma retroactiva, por lo cual afecta directamente tanto a la ministra Monsef como a cualquier otra persona que se encuentre en situaciones similares, no importa cuando haya llegado al país.

Los medios de comunicación y los especialistas están hablando sobre las posibles consecuencias de que a esta mujer se le quite la ciudadanía porque en realidad nació en Irán y no en Afganistán, tal y como dicen sus documentos de identidad. Ella ha dicho que llegó a Canadá cuando tenía 11 años de edad, que no fue ella quien dijo en qué país había nacido, sino que lo hizo su madre y  que ella recién se ha enterado de su lugar de nacimiento. Creo que se debería tener en cuenta que en el momento de su llegada era menor de edad  y no se le puede hacer responsable de la información que diera su madre y que aparece en los documentos.

Pero es interesante que nadie haya dicho que la mamá de la ministra Monsef era una viuda con varias hijas escapando de un país donde el abuso hacia las mujeres es reconocido internacionalmente, haya sido ese Irán o Afganistán. La madre y las hijas estaban en peligro, y una madre, como haría cualquier persona que se encuentre en peligro en cualquier país del mundo, usó los recursos que pudo para llegar a un lugar seguro donde pudo obtener protección.

Obviamente si no tuviéramos la nueva ley de ciudadanía vigente en este momento, el caso de la ministra Monsef y de otras personas que se encuentran en situaciones similares sería resuelto simplemente con una solicitud a la Corte de Apelación de Inmigración demostrando la situación que se vivía en esos países hace treinta años, y la situación que se continúa viviendo particularmente para las mujeres. Se podría argumentar el excelente perfil de la ministra y todos los estudios y trabajos que ha hecho, así como también su contribución política. Pero dado que el gobierno anterior, con el apoyo del Partido Liberal, votaron a favor de dicha ley, esto no se puede hacer.

El actual gobierno está implementando esta legislación al pie de la letra y hasta hay reportes de que a cierto número de personas se les quita la ciudadanía mensualmente. Y estamos hablando de personas que han cometido un error en su trámite, como el cometido por la Ministra Monsef, ya sea por necesidad, ignorancia, confusión, etc.

Durante la campaña electoral el Partido Liberal dijo que iba a hacer algunos cambios a esta ley, y el Ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, John McCallum, ha dicho que efectivamente va a hacer cambios, particularmente en la sección que dice que se le puede revocar la ciudadanía a personas que sean acusadas de crímenes serios y sean encontradas culpables, aun si son nacidos en Canadá pero que tienen doble ciudadanía. Eso está bien claro que es uno de los cambios que piensan hacer.

La expectativa que yo tengo es que en vista de lo que está sucediendo con uno de sus propios ministros, el actual gobierno se dé cuenta de la gravedad y la injusticia del hecho de que a una persona que se considere culpable de haber dado testimonio falso, cualquiera sea la razón, se le quiera revocar la ciudadanía sin darle la oportunidad de apelación ante la Corte de Apelaciones de Inmigración.

Porque con la actual legislación prácticamente no tiene ningún derecho. No tiene derecho a apelar, sino que es el Ministro quien toma la decisión, la persona es informada y tiene derecho a una revisión judicial, la cual se limita a ver si hubo errores legales en el fallo. Pero generalmente no hay errores legales porque la ley dice que, si la persona mintió en el trámite o fue encontrada culpable de ciertos crímenes, automáticamente recibe una revocatoria.

Lo que se necesita es que se establezca el mismo procedimiento que se le da a cualquier otra persona, que pueda presentar su caso ante la Corte de Apelaciones de Inmigración para que, si bien no haya habido un error legal, por razones humanitarias y de compasión se le pueda permitir permanecer en el país.

En este sentido, creo que el caso de la ministra Monsef es una excelente oportunidad para que este gobierno analice nuevamente su posición ante esta ley, dado que se está afectando a una miembro de su propio gabinete. Puede hacer los cambios necesarios que sean justos, que no penalice a las personas por acciones hechas por desesperación para salvar sus vidas y las de su familia o por errores cometidos involuntariamente, como es el caso de la Ministra Monsef.

Vilma Filici

Ciudadanía canadiense para hijos nacidos en el extranjero

Ciudadanía canadiense para hijos nacidos en el extranjero

Los hijos nacidos en el exterior de padres canadienses ya no tienen de qué preocuparse, sepa que leyes han cambiado

Esta semana hizo noticia el caso de una mujer de British Columbia que está luchando por recuperar la ciudadanía canadiense tras haberla perdido debido a una poco conocida ley migratoria que fue aprobada en el año 1977.

A raíz de esta historia recibí varias consultas de miembros de nuestra comunidad que están preocupados porque esta legislación les puede afectar negativamente. Sin embargo, les expliqué que esta ley ya fue cambiada, por lo que realmente no hay nada de qué preocuparse.

La pérdida de la ciudadanía de esta mujer fue el resultado de la entrada en vigencia de una disposición de ley contenida en el Acta de Ciudadanía de 1977, la cual establecía que todos los jóvenes nacidos fuera de Canadá, de padres canadienses, debían hacer una solicitud para retener su ciudadanía canadiense antes de haber cumplido los 28 años de edad.  Y de acuerdo a dicha ley, el primer grupo de estos jóvenes cumplió los 28 años de edad en mayo del año 2005.

Para las personas que anualmente inmigran a Canadá, generalmente una de las razones por las cuales se hacen ciudadanos canadienses es porque asumen que al hacerlo son muy pocas las circunstancias por las cuales podrían perder sus privilegios de vivir en este país. No obstante, al hacer un estudio más minucioso del Acta de Ciudadanía y de Inmigración canadiense, se podían encontrar algunas secciones de ley en base a las cuales, y dependiendo de la edad en la que una persona se hizo ciudadana canadiense, se podían perder esos derechos. Un caso concreto era precisamente si al nacer se fue registrado como ciudadano bajo el Acta de Ciudadanía de 1947, o bajo el Acta de Ciudadanía de 1977.

Hasta diciembre del 2006, el gobierno canadiense no había estado implementando estas secciones de ley, pero en enero del 2007 el Ministerio de Ciudadanía e Inmigración hizo el anuncio de que iba a empezar a implementarlas, con lo cual se estableció que los jóvenes que nacieron fuera de Canadá, de un padre ciudadano o de ambos padres ciudadanos, y que fueron registrados como ciudadanos canadienses al nacer, iban a tener que hacer una solicitud para poder retener su ciudadanía antes de cumplir los 28 años de edad. En caso de que no lo hicieran, estos jóvenes iban a perder automáticamente su ciudadanía canadiense.

La implementación de esta ley en el año 2007, que fue muy criticada en medios políticos y migratorios, pareció ser nada más una acción que estaba tomando el gobierno conservador con el fin de apaciguar a las personas que en los últimos meses se habían quejado de la aparente existencia de ciudadanos canadienses que se aprovechaban de la ciudadanía en espera de que el gobierno se responsabilizara por ellos sin residir en el país.

Concretamente se hablaba del caso de los ataques de Israel contra Líbano el año anterior, en el cual Canadá tuvo que rescatar a muchísimos ciudadanos canadienses que residían en dicha zona, gastando millones de dólares para traerlos al país. En esos momentos hubo una reacción muy negativa por parte del público en general, y al parecer esta fue la forma en que el gobierno pretendió acallar las críticas.

Sin embargo, las personas afectadas con la entrada en vigencia de dicha ley eran las menos representativas del problema que surgió con los eventos de Líbano, dado que esas personas habían llegado a Canadá en su momento y habían obtenido su ciudadanía y luego regresaron a vivir a su país de origen.

Las personas afectadas con esta ley, por el contrario, eran personas que en su mayoría habían nacido fuera de Canadá, de padres canadienses (ya sea uno o ambos), que registraron su ciudadanía pero que por distintos motivos nunca habían venido a Canadá a tomar la residencia.

Los ciudadanos canadienses afectados, como en el caso de esta mujer de British Columbia que apareció en un artículo del periódico Toronto Star, son personas que cumplieron 28 años de edad entre el mes de mayo del año 2005 y el 17 de abril del año 2009, si en ningún momento hicieron la solicitud de retención de la ciudadanía.

Porque la ley cambió el 17 de abril del 2009, y ahora las personas nacidas después de esa fecha fuera de Canadá, de padres canadienses, ya no deben hacer este trámite de retención.

La nueva legislación establece que el requisito de retención en virtud del artículo 8 de la Ley de Ciudadanía queda derogado a partir del 17 abril del 2009.

Esto significa que sólo los ciudadanos canadienses de segunda o subsiguiente generación, nacidos fuera de Canadá de un padre canadiense, o de ambos padres canadienses, que están sujetos a las disposiciones de retención actuales porque cumplieron 28 años de edad antes del 17 de abril del 2009, son los que deben seguir haciendo la solicitud respectiva para conservar su ciudadanía canadiense.

Esto es así porque la nueva legislación C-37 que estableció el cambio de la legislación anterior no restaura la ciudadanía a las personas que cumplieron 28 años antes de que dicha legislación entrara en vigor, es decir el 17 de abril del 2009.

Sin embargo, aquellos ciudadanos que están sujetos a las disposiciones de retención actuales, y que cumplen 28 años de edad después de que la nueva ley entró en vigencia (es decir, a partir del 17 de abril del 2009) seguirán siendo ciudadanos y no están obligados a presentar una solicitud de retención.

La ley es clara en este aspecto, pero si usted por alguna razón cree que puede caer dentro de la disposición de la ley anterior, lo más sano es que busque ayuda al respecto lo más pronto posible con un consultor o con un abogado de inmigración debidamente certificado.

Vilma Filici

Mitos y realidades de algunos procesos para Inmigrar a Canadá

La experta en inmigración Vilma Filici rompe ciertos mitos relacionados a los procesos migratorios canadienses

Hay ciertos procesos en inmigración que son muy sencillos pero que también pueden ser causa de mucha ansiedad y de muchos errores. Estos son: La Tarjeta de Residencia Permanente, el Estado Implícito y la Autorización para Regresar a Canadá. Voy a tocar cada uno de estos temas y explicar de qué manera funcionan.

Últimamente he recibido muchos comentarios sobre la supuesta invalidación de la residencia permanente en el momento en que la Tarjeta de Residencia Permanente se vence. Esta creencia es completamente errónea. Tenemos que partir de la base de que la tarjeta de residente permanente es un hecho relativamente nuevo, fue introducida con el Acta de Inmigración del 2002 y comenzó a implementarse en el 2004.

La Tarjeta de Residencia Permanente es un documento de viaje y nada más. Esta tarjeta se requiere cuando un residente sale de Canadá ya que para poder regresar debe presentarla a las aerolíneas a fin de que lo dejen abordar. Hay que pensar en la tarjeta como pensamos de nuestros pasaportes. Si la validez de un pasaporte expira, es sólo ese documento que expira, la persona dueña del documento continúa teniendo la misma ciudadanía.

Una persona con la tarjeta vencida puede de todos modos invitar a alguien a visitarlo y patrocinar a alguien. Al mostrar la tarjeta, aun si está vencida, se está comprobando el estatus de la persona, el cual de todos modos los oficiales pueden verificar entrando al sistema global computarizado.

Otro procedimiento que causa mucho estrés a las personas que se encuentran en Canadá procesando una extensión de su visa de turista, visitante o estudios, es el tiempo que se tarda Inmigración en enviar una respuesta después de que la persona remitió el pedido de extensión. Sabemos que si se envía el pedido en línea el cliente recibirá una respuesta entre 22 y 30 días, y si se manda la petición de extensión por correo regular, el trámite se puede demorar entre tres y cuatro meses. La preocupación surge cuando se mandó a pedir la extensión antes de que se venciera el documento y la respuesta no llega, y pasa la fecha de validez del documento que se tiene.

Siempre y cuando la persona haya preparado y solicitado la renovación del documento antes de la fecha de vencimiento del documento anterior, no debe preocuparse, ya que de acuerdo a la ley tiene “Implied Status” o Estado Implícito. Lo que esta sección de ley dice explícitamente es que: A un residente temporal que ha hecho una solicitud para extender el periodo que le fue autorizado para permanecer en el país y que no ha recibido una decisión cuando se le venció ese estatus, se le extiende el periodo hasta el día en que es hecha una decisión (en caso de rechazo) o hasta el final del nuevo periodo que se autorizó en caso de una decisión positiva.

También es importante recordar que la persona continúa teniendo el mismo status que tenía antes de enviar a pedir la extensión. Si la persona es un estudiante, puede seguir estudiando, si la persona es un trabajador temporal, puede seguir trabajando, y si es un visitante puede permanecer en el país como turista.

Hay que tener en cuenta que esto sólo es válido para las personas que han pedido su extensión antes de que venciera el documento. Esto quiere decir que si una persona se quedó sin estatus y pide que le reinstauren el mismo (restauration of status), no tendrá estatus legal hasta recibir su nuevo documento, y por lo tanto no podrá estudia ni trabajar.

Hay otras situaciones que son muy confusas y que han llevado a personas a gastar mucho dinero para venir a Canadá para luego verse forzadas a regresarse desde el aeropuerto, o terminar en centros de detención de inmigración, porque son inadmisibles a Canadá por haber tenido una orden de deportación en el pasado.

La pregunta que he escuchado a menudo es: “si ahora tengo pasaporte de un país que es exento del requisito de solicitar una visa de visitante, como los países de Europa, ¿al llegar al puerto de entrada puedo entrar sin problemas si alguna vez fui deportado con el pasaporte de mi país de nacimiento?

La respuesta es “no”.  La persona que fue deportada y tiene un pasaporte de un país que no requiere visa sigue siendo inadmisible a Canadá por haber sido deportada. El tener un pasaporte de un país que no requiere visa le permite abordar un avión o nave para llegar a Canadá, pero al llegar al puerto de entrada, sea un aeropuerto o la frontera terrestre, el oficial que lo examine en la entrada va a ver en las computadoras que la persona fue deportada de Canadá.

La ley dice que una persona que fue deportada no puede regresar nunca a menos que obtenga una autorización para regresar a Canadá. No importa de donde venga ni con que pasaporte venga. Si la persona se arriesga a llegar al puerto de entrada el oficial no tiene opción, no le puede permitir la entrada porque no cumple con el requisito legal.

El oficial tiene el poder de ordenar que la persona regrese, puede detenerla o puede involucrar a la policía montada y se le pueden hacer cargos criminales.

Para evitar todo este tipo de complicaciones, la mejor opción que tienen las personas interesadas en viajar a Canadá, o que ya están residiendo de forma temporal en el país, es asesorarse bien con profesionales debidamente acreditados. Deben consultar con un asesor o con un abogado de Inmigración que conozca las leyes migratorias canadienses para estar seguros que los procedimientos que están empleando o que desean utilizar son los adecuados, y que por lo tanto tendrán asegurado su ingreso y/o permanencia en este país.

Recuerde que una consulta a tiempo le puede ahorrar dinero, tiempo y muchos dolores de cabeza.

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Las nuevas leyes migratorias aún no han llegado a Canadá

Si bien el actual gobierno tiene intenciones de cambiar algunos de los programas de Inmigración, la Ley de Inmigración sigue intacta

En mi oficina, a diario recibimos personas, llamadas telefónicas y correos electrónicos en que nos plantean que con el cambio de gobierno ahora ya hay cosas que se pueden hacer en materia migratoria, porque la gente cree que con el cambio el gobierno también hubo un cambio radical en la Ley de Inmigración y Refugio de Canadá. Pero esto no es cierto.

Si bien el actual gobierno tiene intenciones de cambiar algunos de los programas de Inmigración, mejorar algunas de las categorías y otorgar más presupuesto para ciertas categorías a fin de agilizar algunos casos, la realidad es que el área migratoria aún no ha cambiado mucho. Ha cambiado la atmósfera en que vivimos con respecto a Inmigración, pero la Ley de Inmigración sigue intacta, el Acta de Inmigración sigue intacta, y los reglamentos de inmigración siguen intactos.

Sabemos que se han introducidos proyectos de ley para cambiar algunas áreas, pero estos todavía no han sido aprobados.

Las promesas que hizo el ahora Primer Ministro Justin Trudeau durante las elecciones fueron muchas, y las mismas fueron reiteradas cuando ganó las elecciones y dio las indicaciones sobre el trabajo que se debía de hacer al nuevo Ministro de Inmigración.

Sobre la base de esas promesas, sabemos que va a cambiar la edad de dependencia de los hijos, que supuestamente va a subir nuevamente, pero hasta el día de hoy seguimos trabajando con la misma edad de dependencia que un hijo debe tener para ser dependiente, que tiene que ser menor de 19 años. Estamos esperando los cambios, pero la realidad es que todavía no podemos procesar un caso de un joven que tenga 22 años de edad.

Otra de las promesas que hizo fue que iba a quitar la visa a los mexicanos, pero eso todavía no ha sucedido. Se habló también de darle un puntaje adicional bajo el sistema Express Entry a las personas que tengan hermanos en Canadá, pero eso todavía no se ha visto.

Los cambios que sí hemos visto son en realidad cambios que surgen a consecuencia de decisiones que fueron tomadas por la Corte Federal. Hay que recordar que el gobierno anterior había apelado algunas de estas decisiones, pero el nuevo gobierno eliminó esas apelaciones y procedió a implementar las medidas tal y como habían sido decididas por la Corte Federal.

Uno de estos cambios fue darle nuevamente los beneficios de salud a los refugiados, otro fue que los refugiados de los países que estaban incluidos en la lista de Países Designados, que no tenían derecho a apelar una decisión negativa del Consejo de Refugiados ante la División de Apelación de Refugio, ahora si pueden hacerla.

Por supuesto ha cambiado la actitud hacia los refugiados dado que el gobierno de Trudeau dejó bien claro que Canadá tiene una historia de ayuda a las personas desplazadas del mundo y que va a continuar aceptando refugiados y ayudando a quienes lo necesiten. Eso quedó bien claro en el momento en que se le cambió el nombre al ministerio y hoy se llama Ministerio de Inmigración, Refugio y Ciudadanía.

También se está viendo un cambio de actitud en el Consejo de Refugiados. Ahora hay nuevos miembros que fueron nombrados recientemente que parecen ser mucho más abiertos, mas humanos y que en realidad están con la idea de escuchar la historia del refugiado con una mente abierta, por lo cual se están viendo decisiones positivas en casos que en el pasado hubiésemos visto rechazos.

Otro cambio que se ha visto es que se están agilizando los patrocinios de padres y abuelos. Se están viendo casos de padres y abuelos que estaban tomando 5 años para poder obtener la primera aceptación del patrocinador, y ahora se están tardando un año y medio o dos años. Ese es un cambio muy significativo.

También sabemos que la reunificación familiar es mucho más importante para este gobierno. De hecho, fue una de las promesas que hicieron en época de campaña, que iban a acelerar los procesos, y de entrada vimos que el 1 de enero del 2016 automáticamente duplicaron el número de padres y abuelos que se podían procesar. Subieron de 5 a 10 mil.

Pero como dije al principio, en materia migratoria nos guiamos por el Acta de Inmigración y por los reglamentos, y cada categoría de inmigrantes y cada proceso de inmigración tiene que estar de acuerdo con los reglamentos. En ese sentido, en este momento todo sigue igual, lo que se está viviendo es nada más una atmósfera mucho más relajada y esperanzadora, pero aún estamos esperando los cambios prometidos. Y sabemos que esos cambios por sí solos no son suficientes.

Por ejemplo, la categoría de Express Entry es muy excluyente porque es prácticamente imposible que las personas que están fuera de Canadá alcancen el puntaje necesario para calificar, aun si son personas brillantes.

No olvidemos que ahora tienen que calificar doblemente: primero para el programa en sí por el cual quieren inmigrar, y luego para ser seleccionados por el sistema Express Entry. Eso es algo que tiene que cambiar, y tiene que haber más transparencia en términos de cuál va a ser el puntaje al cual la persona tiene que llegar para calificar.

Porque en este momento, cada dos semanas el Ministro de Inmigración da un puntaje para el sistema Express Entry y solamente las personas que tienen ese puntaje califican. Pero ni el cliente ni los profesionales, ni siquiera el personal de Inmigración, tienen la menor idea de cuál va a ser ese puntaje, por lo que nos encontramos en una situación en la que no podemos aconsejar con certeza hacer un proceso migratorio con la posibilidad de en realidad continuar hacia la residencia permanente. Eso tiene que cambiar.

Otra cosa que el Ministro de Inmigración ha estado repitiendo es que los estudiantes internacionales son la clase preferida para inmigrar, y que está preparando cambiar el programa por medio del cual puedan obtener la residencia permanente. Eso es positivo, pero creo que no debería quedarse nada más en mejorar las posibilidades para los estudiantes internacionales, sino que deberían mejorar también las posibilidades para las personas que se encuentra fuera del país y que podrían ser excelentes inmigrantes.

Sabemos también que el gobierno está haciendo investigaciones internas para efectuar cambios y que hay un comité parlamentario recopilando ideas a través  del país para efectuar cambios a casi todos los programas de inmigración, incluyendo cambios que beneficien a las personas que se encuentran en Canadá con permisos de trabajo para que puedan obtener la residencia permanente.  Este cambio es importante ya que debería abarcar a las personas que ya se encuentran en Canadá, que tienen años trabajando pero que no pueden solicitar la residencia permanente porque el nivel de inglés es muy alto para que puedan calificar, un nivel que dicho sea de paso es altísimo para las personas de mano de obra especializada.

Estas son personas que, como los estudiantes internacionales, ya están establecidos en Canadá, tienen familia, hijos, son dueños de casas, etc., y para ellos debería haber también una forma de obtener la residencia permanente.

El nuevo gobierno también ha prometido cambios a la Ley C-24, que es la Ley de Ciudadanía, la cual ya se presentó y se espera que los cambios se implementen a finales de julio. Pero mientras esto sucede, muchas personas todavía no califican para solicitar su ciudadanía.

En ambos casos, para procesos de inmigración y para procesos de ciudadanía se esperan cambios que facilitaran un resultado positivo. Debemos seguir esperando.

By: Vilma Filici