Departamento de Inmigración de Canadá nunca pide dinero por teléfono

Departamento de Inmigración de Canadá nunca pide dinero por teléfono

Sepa que información nunca dar por teléfono a supuestos “oficiales” canadienses de Inmigración

Hace varios meses escribí esta columna, y la estoy publicando de nuevo porque recientemente he estado recibiendo llamadas tanto de clientes actuales como de ex clientes, preguntándome el motivo por el cual el Departamento de Inmigración y Ciudadanía los está llamando para preguntarles información personal.

En el caso de las personas cuyos casos ya han sido concluidos, la respuesta es bien simple: no hay absolutamente ningún motivo para que el Departamento de Inmigración los esté llamando solicitándoles ese tipo de información.

En el caso de personas que aún están realizando sus procesos migratorios, hay ocasiones en que los oficiales de Inmigración llaman para confirmar si el cliente efectivamente está residiendo con la persona que lo está patrocinando, así como también pueden llamarlo para que envíe información adicional.

Pero un Oficial de Inmigración nunca va a llamar preguntando el nombre completo de la persona, fecha de nacimiento, número de seguro social, dirección, nombre de la madre, nombre y código para servicios en línea, número de licencia de conducir, número de identificación personal (PIN), detalles de tarjetas de crédito (número, fecha de vencimiento o los tres números de seguridad), información de cuentas de banco o número de pasaporte.

Los oficiales de inmigración no pueden pedir esta información porque la mayoría de ella ya aparece en el expediente que tienen y por lo tanto no hay razón para que se la estén solicitando por teléfono.

Precisamente debido a la proliferación de este tipo de llamadas, el 30 de junio del 2015 el Departamento de Ciudadanía e Inmigración público una advertencia sobre llamadas telefónicas fraudulentas, que son aquellas en las cuales personas inescrupulosas llaman a diversos números telefónicos haciéndose pasar por oficiales de inmigración. Hoy en día también han puesto una advertencia en el call centre (1888 242 2100).

Quienes llaman lo hacen para pedir información adicional que supuestamente es requerida para completar su archivo en el Departamento de Inmigración, o también más directamente pueden pedir una suma de dinero para supuestamente evitar que la persona sea deportada.

Tratan también de asustar a la persona citando leyes que supuestamente ésta violó, y los amenazan con orden de arresto, cárcel, pérdida de estatus migratorio y deportación si no pagan.

Las personas afectadas pueden ser ciudadanos, residentes permanentes o personas con cualquier otro tipo de estatus o en proceso de obtener alguno, pues los delincuentes utilizan información pública para asustar a quien atiende su llamado telefónico.

Una de las técnicas más utilizadas es decirle a la persona afectada que necesitan información adicional en su archivo dado que las leyes han cambiado, y que si no hacen la actualización de la información de forma inmediata corren el riesgo de ser deportados o rechazados.

Si en un dado caso el inmigrante que recibe la llamada replica que él es ciudadano y que por lo tanto no lo pueden deportar, los delincuentes le pueden “explicar” que una nueva legislación aprobada recientemente le da autoridad al gobierno para deportar de inmediato a quienes no sean ciudadanos canadienses por nacimiento y que por tanto cuenten con doble nacionalidad.

Obviamente información como esta hace sentido en muchas personas dada la gran discusión que hubo recientemente a través de los medios de comunicación en relación a la aprobación, a finales del mes de mayo del 2015, de la conocida como Ley Antiterrorista. Esta legislación efectivamente le da facultades al gobierno para revocar la ciudadanía de los canadienses con doble nacionalidad que sean condenados por espionaje, traición o terrorismo.

Pero si usted recibe alguna llamada de este tipo tenga por seguro que quien lo llama no es ni por asomo un oficial del Departamento de Inmigración, sino que más bien un delincuente que está tratando de quitarle dinero.

En casos cuando piden información, es para robo de identidad, con lo cual los criminales pueden usar la información de las personas para tener acceso a sus cuentas de banco, o abrir una, transferir el balance de dinero de la cuenta y quedarse con este, hacer solicitudes de préstamo, de tarjetas de crédito y otros servicios usando su nombre, hacer compras. También, obtener pasaporte o recibir beneficios del gobierno.

Obviamente esto puede ocasionarle grandes problemas a la persona cuya identidad sea usada para propósitos delictivos.

En este sentido, si usted recibe una llamada sospechosa, si tiene dudas de que quien lo está llamando sea verdaderamente un oficial de Inmigración, puede decirle al supuesto oficial que antes de responder ninguna pregunta va a confirmar que quien está llamando efectivamente representa al Departamento de Inmigración. Así, puede entonces cortar y llamar al teléfono de información de inmigración, que es el 1-888-242-2100, y preguntar si efectivamente un oficial lo está llamando, y de ser así, pedir que lo vuelvan a llamar.

Pero si lamentablemente no se percató de que la llamada era un fraude y dio la información, debe asegurarse de controlar todas sus cuentas, incluyendo las tarjetas de crédito. También debe reportarlo a la policía, a las instituciones financieras, compañías de tarjetas de crédito y a los burós de crédito (Equifax Canada: 1800-465-7166 y Trans Union Canada: 1877-525-3823).

Otras advertencias para prevenir el robo y el uso de identidad son no responder a correos electrónicos no solicitados, no responder a llamadas telefónicas que traten de obtener información personal, no llevar toda la documentación en su billetera sino que llevar lo absolutamente necesario, revisar periódicamente sus reportes de crédito, sus estados de cuenta del banco y de tarjetas de crédito, y reportar cualquier irregularidad inmediatamente a las instituciones respectivas.

También, durante las transacciones es más seguro que sea usted quien pase su tarjeta en la maquina a que lo haga el cajero, nunca pierda de vista su tarjeta de crédito, téngala siempre en su mano, y cubra siempre su número de identificación personal cuando esté usando una tarjeta de débito o de crédito en un cajero.

Memorice todos sus números de identidad para pagos con tarjeta, nunca los escriba en las mismas tarjetas, y familiarícese con los ciclos de cobro para todos sus pagos.

Recuerde también que los basureros son una mina de oro para los ladrones de identidad, y por tanto asegúrese de romper cualquier documento personal o financiero antes de tirarlo en la basura.

Si cambia de domicilio asegúrese de informar al correo y a todas las instituciones financieras (bancos, compañías de crédito, etc.) sobre su nueva dirección, y este siempre atento a sus cuentas. Siga todos estos consejos y así evitará tener sorpresas desagradables.

Y si tiene dudas sobre llamadas que está recibiendo del Departamento de Inmigración y no sabe qué hacer, si efectivamente provienen del ente gubernamental, consulte de inmediato con su asesor o su abogado en materia migratoria, él o ella le dirán lo que usted debe hacer.

Vilma Filici

Víctimas de fraudes también pueden ser sancionados en Canadá

Víctimas de fraudes también pueden ser sancionados en Canadá

Es gran responsabilidad de cada uno no llegar a ser víctima de fraude migratorio

Todo parece indicar que el área de la inmigración y sus procesos incentivan el fraude a distintos niveles. Esta semana hemos observado dos hechos que claramente indican la forma en que algunas personas se aprovechan de los temas migratorios.

El primero es el caso de una persona que actuaba como consultor en casos de inmigración sin tener licencia para hacer el trabajo. A esta persona no solamente se le han hecho cargos bajo el Acta de Inmigración, sino que también le impusieron cargos penales por actuar como consultor de inmigración sin tener las certificaciones para serlo.

También hemos sido testigos del caso de cuatro jóvenes de quienes no se conoce la nacionalidad pero que aparentemente tenían acento irlandés, quienes estaban cometiendo fraude al ofrecer hacer trabajos de pavimentación de las entradas para los coches en los hogares, sin tener permiso de trabajo y además sin tener la intención de hacer el trabajo. Simplemente les estaban robando el dinero a los clientes.

En el primer caso, el hombre que actuaba como consultor de Inmigración sin estar autorizado para ello tiene estatus migratorio en Canadá. Pero la ley es bien clara al establecer que para que una persona pueda hacer trámites de inmigración debe ser abogado o consultor de inmigración.

La ley también es clara que cuando una persona hace una solicitud para el Departamento de Inmigración, cualquiera que sea, si hay alguien a quien le está pagando por los servicios, esta persona que está siendo pagada debe dejarlo bien claro ante el Departamento de Inmigración. De hecho, el cliente tiene que llenar un formulario autorizando al Departamento de Inmigración para que le proporcione información sobre su caso a esta persona pagada.

En este contexto, es importante saber que el cliente que se presta para ayudar a alguien que no tiene licencia para practicar leyes migratorias, como en el caso de este señor que ya fue capturado, puede también recibir cargos por falsa representación. Y un cargo por falsa representación que se le haga a un cliente significa que el caso de este cliente va a ser rechazado y que el cliente va a ser penalizado por cinco años durante los cuales no va a poder hacer ningún tipo de solicitud migratoria en Canadá.

En el caso de este falso consultor, lo más probable es que se le imponga una multa o se le envíe a la cárcel, y si es enviado a la cárcel puede purgar una pena de hasta dos años, que es lo establecido por actos en contra de la Ley de Inmigración.

En el otro caso, el de jóvenes que estaban haciendo contratos falsos para arreglar las entradas para los coches en los hogares y que además estaban infringiendo la ley porque no tenían ningún tipo de permisos para trabajar en el país, se sabe que uno de ellos ya fue deportado de Canadá por laborar sin permiso de trabajo. Esto significa que esa persona no va a poder regresar nunca a Canadá sin antes obtener un permiso especial para poder hacerlo.

En realidad, el delito de estos jóvenes es una combinación de infringir la ley de inmigración y fraude contra las personas a quienes les estaban ofreciendo un servicio que no tenían intención de proveer, por lo que además del proceso penal van a tener que enfrentar también un proceso migratorio.

Estos dos crímenes han llamado la atención de las autoridades durante las últimas semanas, y han seguido un proceso de penalización, por lo cual nos hemos enterado de ellos. Sin embargo, hay muchos otros crímenes similares que se dan a diario dentro de las comunidades inmigrantes, los cuales por distintos factores no salen a luz pública, y por lo tanto no nos enteramos de ellos.

Por ejemplo, conozco el caso de una familia a la que un consultor le dijo que podían venir a Canadá como empresarios, cuando en realidad el programa de empresarios federal esta cancelado desde hace rato. A esta familia la hicieron entregar 40 mil dólares para comprar un negocio y este no se compró, el proceso migratorio no se ha hecho porque no hay ningún programa de empresarios, y particularmente no hay ningún programa de negocios con el que se pueda acceder a la residencia permanente con 40 mil dólares.

La persona que supuestamente los iba a ayudar se quedó con el dinero, se niega a devolvérselos y los afectados se encuentran en Canadá sin estatus, con 40 mil dólares en perdida, y con el temor de que este estafador los pueda reportar a Inmigración y los deporten.

Este es un problema muy serio que le sucede a muchas personas, sobre todo a aquellas que se encuentra en el país de forma indocumentada, quienes son estafadas también por sus empleadores que no les pagan por el trabajo que han hecho, y que no lo denuncian porque tienen miedo que los saquen del país.

Pero hay también otros crímenes que se escapan a la justicia porque de alguna manera se hacen de forma legal. Estos son, por ejemplo, cuando un cliente va a asesorarse y el profesional, sabiendo y teniendo muy claro que la persona no califica, le recomienda hacer un trámite que sabe desde el principio que no va a tener ningún resultado positivo.

Pero lamentablemente, si el cliente está de acuerdo en hacer ese proceso, no se considera que el profesional haya hecho nada malo. No obstante, la realidad es que como profesional uno sabe cuándo el puntaje da para que una persona califique o no como trabajador calificado, y cuándo un puntaje es suficiente para que alguien pueda poner su perfil en el sistema Express Entry con la posibilidad de ser invitado para la residencia permanente.

También, hay muchos casos en que una persona quiere hacer un trámite por razones humanitarias, el profesional se da cuenta de que la persona no tiene posibilidades de ser aceptada, pero de todas maneras procesa los casos y cobra el dinero. Esto de alguna manera también es fraude y estafa, pero como hay un contrato de por medio y el cliente estuvo de acuerdo en el proceso, generalmente no se puede tomar medidas en contra del profesional que cometió esa estafa.

Sobre la base de todo lo anterior, es de vital importancia la responsabilidad del cliente en asesorarse muy bien, en asegurarse de que el profesional que lo esté atendiendo esté autorizado para representarlo. Es fácil averiguar a través de Internet si efectivamente es un abogado o un consultor de inmigración.

Esto se hace en las páginas web de la Asociación de Abogados y en la de Consultores de Inmigración, donde aparecen las listas de las personas habilitadas para practicar leyes de inmigración, así como también aparecen las listas de aquellos que, habiendo sido abogados o consultores, ahora están suspendidos para practicar.

Vilma Filici